Tras los años de paralización del proyecto europeo que promovieron los gobiernos del PP, José Luís Rodríguez Zapatero ha afirmado la voluntad de que España se sitúe a la vanguardia de la construcción europea.
En las próximas semanas nuestra prioridad será explicar a los ciudadanos el significado de la Constitución Europea y su trascendencia en la vida cotidiana. Para situar cuestión hemos de referirnos a los profundos cambios que se están produciendo en el mundo en que vivimos. La apertura de las fronteras es hoy una realidad para casi todo y desde un solo país aislado ya no se puede responder a los desafíos que el mundo actual plantea.
Tras la segunda guerra mundial, el primer objetivo fue construir una paz duradera en Europa. Era imprescindible crear las condiciones para que no se volviera a repetir la tragedia y se decidió profundizar en la interdependencia económica entre los países europeos, creando un gran mercado común y comprometiéndose todos al respeto de los derechos humanos.
La mayor parte de las fuerzas conservadoras nunca han expresado demasiado entusiasmo en que las cosas vayan mucho más lejos.
Pero los socialistas europeos hemos luchado a lo largo de la historia europea para construir, además, una auténtica identidad europea, un proyecto democrático que permitiera también el desarrollo de políticas orientadas a avanzar hacia una sociedad más solidaria y cohesionada.
El texto constitucional contempla como valores esenciales la paz, la libertad, la democracia, la igualdad, la justicia, la solidaridad y los derechos humanos. Junto a estos se incorporan también objetivos como la igualdad entre la mujer y el hombre o el desarrollo sostenible y protección del medio ambiente.
Cabe resaltar el apoyo al texto constitucional de la Confederación Europea de Sindicatos (en la que están integradas UGT y CC.OO).
Los sindicatos han resaltado el deber de la Unión de fomentar la cohesión económica, social y territorial.
Aunque el PP también apoya formalmente la Constitución Europea, algunos de sus dirigentes viven siempre con la permanente tentación, estrecha de miras, de observar este proceso como una oportunidad para desgastar al nuevo Gobierno.
Los socialistas tenemos una responsabilidad especial a la hora de contribuir a la movilización de los ciudadanos.
El reto es importante porque la nueva Constitución nos permitirá avanzar en la Europa democrática y afianzará el modelo social europeo. Es un tren que no podemos perder.
En las próximas semanas nuestra prioridad será explicar a los ciudadanos el significado de la Constitución Europea y su trascendencia en la vida cotidiana. Para situar cuestión hemos de referirnos a los profundos cambios que se están produciendo en el mundo en que vivimos. La apertura de las fronteras es hoy una realidad para casi todo y desde un solo país aislado ya no se puede responder a los desafíos que el mundo actual plantea.
Tras la segunda guerra mundial, el primer objetivo fue construir una paz duradera en Europa. Era imprescindible crear las condiciones para que no se volviera a repetir la tragedia y se decidió profundizar en la interdependencia económica entre los países europeos, creando un gran mercado común y comprometiéndose todos al respeto de los derechos humanos.
La mayor parte de las fuerzas conservadoras nunca han expresado demasiado entusiasmo en que las cosas vayan mucho más lejos.
Pero los socialistas europeos hemos luchado a lo largo de la historia europea para construir, además, una auténtica identidad europea, un proyecto democrático que permitiera también el desarrollo de políticas orientadas a avanzar hacia una sociedad más solidaria y cohesionada.
El texto constitucional contempla como valores esenciales la paz, la libertad, la democracia, la igualdad, la justicia, la solidaridad y los derechos humanos. Junto a estos se incorporan también objetivos como la igualdad entre la mujer y el hombre o el desarrollo sostenible y protección del medio ambiente.
Cabe resaltar el apoyo al texto constitucional de la Confederación Europea de Sindicatos (en la que están integradas UGT y CC.OO).
Los sindicatos han resaltado el deber de la Unión de fomentar la cohesión económica, social y territorial.
Aunque el PP también apoya formalmente la Constitución Europea, algunos de sus dirigentes viven siempre con la permanente tentación, estrecha de miras, de observar este proceso como una oportunidad para desgastar al nuevo Gobierno.
Los socialistas tenemos una responsabilidad especial a la hora de contribuir a la movilización de los ciudadanos.
El reto es importante porque la nueva Constitución nos permitirá avanzar en la Europa democrática y afianzará el modelo social europeo. Es un tren que no podemos perder.
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