De acuerdo con la estrategia de enfrentamiento constante que promueve el PP y cegados por su afán de atacar a Zapatero, diversos portavoces del Consell y del Ayuntamiento de Manisses se lanzaron en tromba contra la iniciativa.
Seguramente en algún momento de lucidez y dada la barbaridad que suponía tal actitud, posteriores declaraciones de los portavoces conservadores, matizaron esta reacción, atribuyéndola a una supuesta falta de conocimiento de esta iniciativa.
Estas irresponsables reacciones pusieron en peligro un proyecto importante para los intereses de esta Comunidad y de sus ciudadanos. Debemos alegrarnos de que esta frontal oposición fuera rectificada tras la intervención del Ministro Moratinos, persona bastante más responsable y más pendiente del interés general que nuestro presidente autonómico.
Sin embargo, la demagogia y el alarmismo del PP han generado mucha confusión. También hay que reconocer que, lamentablemente, la ignorancia o el afán de protagonismo de determinados dirigentes de Esquerra Unida tampoco están ayudando mucho para que Valencia gane la competición que hay en marcha para obtener este centro.
La primera cosa que es necesario aclarar es que este centro de operaciones para la paz no tiene relación alguna con la OTAN y tampoco es una base militar. Este tipo de centros no albergará ningún tipo de armas ni municiones, ya que la ONU no tiene, ni almacena ningún tipo de armamento.
En las acciones armadas bajo el amparo de la ONU, como en la actualidad lo es la del Líbano, son los países participantes quienes aportan tropas y transportan, almacenan y utilizan su propio armamento sobre el terreno. Por cierto la misión en la ONU en tierras libanesas ha sido apoyada por todos los grupos del Congreso de los Diputados.
El material que pasará por nuestra Comunidad será fundamentalmente de ayuda humanitaria y de apoyo a estas misiones, como equipos de telecomunicaciones e informáticos y vehículos de transporte.
Por tanto, este centro de operaciones de paz no incrementa en absoluto los riesgos de un ataque terrorista. Lo que realmente los incrementa, como la cruel realidad nos ha demostrado, es la participación en una guerra ilegal como la que promovió Aznar en Iraq. En esto, lamentablemente nunca oímos la voz del alcalde de Manisses, ni de otros dirigentes del PP.
Esta iniciativa del Gobierno socialista merece el mayor apoyo político y social, porque supone una importante proyección internacional para nuestra ciudad y la creación de alrededor de mil doscientos empleos de apoyo, que serán cubiertos por ciudadanos españoles, en su mayoría de nuestra Comunidad.
Cabe también recordar que muchas empresas valencianas proveedoras de bienes y servicios se verán beneficiadas por la presencia de estas instalaciones. En contraste con el despilfarro sin límite del Consell, esto si que es una noticia positiva y un proyecto serio.
Además de ello, más de doscientos funcionarios internacionales y sus familias, vendrán a residir a nuestra Comunidad. Por cierto, estos funcionarios no portan armas ni correajes, pero tienen un elevado poder adquisitivo. Los numerosos centros educativos internacionales disponibles para sus hijos que existen en Valencia les interesarán mucho más que cualquier recurso de carácter militar.
Respecto del supuesto incremento del tráfico aéreo, este tampoco será sustancial, ni agravará las molestias de los vecinos. La mayor parte del material para operaciones humanitarias y de paz se transporta en barco dado su peso y dimensiones, por lo que el transporte aéreo es reducido y secundario en este tipo de centros. La capacidad y eficiencia del puerto de Valencia es bien conocida en Naciones Unidas y es posiblemente la principal ventaja competitiva para nuestra ciudad.
Cabe esperar que la ignorancia o una ciega estrategia partidista de confrontación no hagan perder a Valencia esta oportunidad, por la que también están compitiendo duramente Alemania, Austria y Dinamarca.
El centro de operaciones de paz de Manisses supondrá un gran beneficio para nuestra Comunidad y para su imagen internacional y una contribución a la paz en el mundo de la que todos los valencianos y valencianas deberíamos sentirnos muy orgullosos.
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