Notas para la intervención en el pleno del Parlamento Europeo del 25 de septiembre de 2007.
La retirada de juguetes peligrosos durante agosto y septiembre provocó alarma social. Pero no debemos contribuir al alarmismo porque, en general, los productos que se venden en Europa son los más seguros del mundo.
Sin embargo, la realidad nos demuestra que hemos de mejorar las normas europeas (para fin de año la Comisión Europea debe presentar una revisión de la Directiva del Juguete) que protegen la seguridad, especialmente, de aquellos productos que tienen un contacto directo con los consumidores como los juguetes o los productos textiles.
La situación creada debe servir para impulsar la vigilancia de los mercados, la inspección y la prohibición o retirada de los productos peligrosos.
Pero, en ocasiones, se da toda la prioridad a la elevación de los márgenes de beneficio, generando una presión creciente a las empresas fabricantes e incrementando los riesgos.
Debemos exigir a China que aumente la seguridad de los productos, pero a la vez, es imprescindible que cooperemos con las autoridades chinas para conseguir estos objetivos.
Ante la campaña de Navidad, cuando se compran millones de juguetes en Europa, es necesario que todas las autoridades implicadas, desde la Comisión a las autoridades locales y también las empresas productoras y comercializadoras actúen responsablemente, extremen las precauciones y se comprometan a garantizar la seguridad de los juguetes.
Todos estamos interesados en ofrecer transparencia, seguridad y confianza a los consumidores europeos.
Joan Calabuig Rull
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