El congreso nacional del PP ha dejado una cosa clara: los ciudadanos han sido los grandes olvidados.
No ha habido ninguna propuesta relevante o innovadora para responder a las preocupaciones de los ciudadanos, ni en el ámbito económico, ni en ningún otro. El encuentro de la derecha española ha mostrado un gran vacío de ideas y proyectos.
Los dirigentes del PP sólo han hablado de ellos mismos. El encuentro de la derecha ha sido, sobre todo, el escenario de las luchas internas por el poder. Se ha vuelto evidenciar que el PP no ha cerrado su crisis. La crisis de la derecha no ha hecho más que empezar, desde el minuto posterior a las votaciones ha quedado claro que los duros conflictos internos van a continuar.
Respecto de cuestión del agua, tema favorito del PP para promover los enfrentamientos y la crispación, la derecha sigue con la demagogia hídrica, pero sin un discurso único. Nunca ofrecen propuestas concretas porque no son capaces de definir un proyecto para toda España, sólo aprueban fórmulas que les permitan decir una cosa en la Comunitat y Murcia y otra muy distinta en Aragón o Castilla La Mancha.
La demostración más evidente es que la nueva secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quiere suprimir el trasvase del Tajo a la Comunitat. Camps deberá aclarar, sin más demoras esta flagrante contradicción.
El líder del PP valenciano ha disfrutado del espectáculo y ha tratado de ocultar, tras los fastos, su mala gestión al frente de la Generalitat. Su incapacidad y su carencia de iniciativa está provocando que los valencianos suframos la desaceleración con mayor intensidad que el resto de las comunidades autónomas de España.
El presidente de la Generalitat no ha hablado de los problemas de los ciudadanos porque su prioridad nunca han sido los valencianos sino su partido. Seguramente por eso, no ha explicado qué va hacer con las amplias competencias que le confiere el Estatut d’Autonomia para contribuir a salir de la desaceleración económica.
Cuando el crecimiento era elevado, Camps se atribuía todos los méritos, ahora se esconde y no es capaz de liderar ni de tomar la iniciativa. Su pasividad ha dejado a esta Comunidad peor preparada que otras para afrontar la desaceleración. La gestión de Camps está provocando que los valencianos seamos los que más estamos sufriendo los problemas, los más afectados por la desaceleración y que sea en esta Comunidad donde más paro se está generando.
Debería preocuparse un poco más de lo valencianos y un poco menos de disfrutar de los espectáculos de su partido.
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